Durante la actividad, las y los participantes realizaron un recorrido a pie por distintos espacios del campus, deteniéndose en diversas "estaciones sonoras" para escuchar atentamente los sonidos presentes en el entorno y reflexionar sobre la manera en que estos influyen en nuestra experiencia de los espacios que habitamos.
La Caminata Sonora es una práctica educativa que nos invita a explorar el paisaje sonoro, entendido como el conjunto de sonidos que percibimos en nuestro entorno. A través de esta experiencia, se busca aumentar la conciencia sobre la contaminación acústica y cómo los sonidos naturales pueden tener efectos beneficiosos en nuestra salud mental y emocional.
Los efectos restauradores de un paisaje sonoro saludable incluyen la reducción del estrés, el aumento de la concentración, la mejora en la calidad del descanso y la regulación emocional, entre otros. Este tipo de actividad nos recuerda la importancia de gestionar y proteger los paisajes sonoros en los espacios públicos para mejorar la calidad de vida de la comunidad.
Acompáñanos en este viaje sonoro y descubre cómo los sonidos del entorno pueden influir en nuestro bienestar. ¡No te lo pierdas!
